lunes, 1 de julio de 2013

Ángel de ayer


Hoy, un año más, lloro letras en mi particular regalo de cumpleaños a quien no cumplirá años nunca más.


No tengo tus dulces ojos azules, pero si tu cabello ondulado que poco a poco se me va pintando, como a ti, de color gris perla. No poseo la virtud de tus silencios largos y sabios, al contrario, no paro de hablar incluso aunque no tenga nada que decir. Y a pesar de todo nos parecemos tanto que cada día soy menos yo para ser cada vez más tú y muy orgulloso que me siento. Feliz cumpleaños ÁNGEL del CIELO.

(Dedicado a Mariano Utrillas Novella por su 86 cumpleaños que hubiera sido el día 30 de junio)



Ángel de ayer





Hoy es otra vez hoy,

ya ha pasado de largo otro año, largo.

Derrama un ángel tu imagen y naces

sobre el papel amarillento y húmedo de la nostalgia.

Ángel añorando primavera,

llorando hojas de antaño,

lamentando otoños amarillos en el dulce, gris recuerdo.

Derrama un ángel tus verdades,

palabras azules jamás pronunciadas por tus ojos.

Derramas tu voz, susurras lágrimas al viento,

brisa de verano que arrastra las hojas de otoño

amontonando recuerdos al sol del invierno.

Canciones de papel como barcos que, el Cierzo,

en vez de mostrar arroja al olvido,

sol que despierta sin pretender molestarte

sin poder despertarte de tu sueño

desvelado sin descanso, rebelados,

tus latidos soñados.

Mis temores de lluvia besan tu tierra,

noche fría, eterna sin luna ni estrellas,

verano gélido sin primavera,

nube que derrama tu gota en mi gota

y la paciencia que se me agota esperando tu voz,

buscando tu esencia, tu presencia,

dibujando tu existencia ceñida de ausencia.

Le soplo esperanzas al latido de tu corazón

y tus velas

hinchadas por los vientos de tus entrañas

se rasgan en noches de mármol sin luna ni estrellas.

A tus pies un poema, otros versos efímeros,

dolidos, sentidos, roncados, mecidos por el viento…

Nada es eterno, nada,

ni tu recuerdo, ni tu letra derramada del alma.

Me lates un solitario 30 de junio

y ya van veintiún otoños sin primavera,

veintiuno en el trece,

¿Qué te parece

las balas que nos dispara la vida?

Por la espalda,

donde todo se acaba

donde nada perdura

horizonte de plata donde acaba tu poesía.

Hoy me lates a borbotones

Ayer derramas tus verdades y me naces…

Mañana derramas, lates, naces…

Hoy, ayer, mañana, siempre, naces… felicidades.

10 comentarios:

Aracely dijo...

Qué profundidad! Qué amor! En la introducción describes a tu padre de una forma maravillosa, me vino a la mente su rostro! Y el poema todo un manantial de belleza. Abrazos hasta el infinito, que seguro tu padre ha sonreído.

luis renedo de la peña dijo...

Muy bonito Angel.De veras. Muy bonito

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias, Aracely, hay días que a uno le salen las letras a borbotones y lo difícil es dar forma a tantos sentimientos amalgamados,
Me gusta lo del abrazo infinito, por tanto abrazo y sonrisa infinita también para ti.

María Jesús dijo...

¡Felicidades, Ángel del Cielo! Precioso, Ángel. Un abrazo.

La profecía del silencio dijo...

Gracias, Luis, la poesía no es lo mio pero a en ocasiones sale a lo bruto, un abrazo amigo.

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias María Jesús, Ángel del cielo, Ángel de ayer, al final el Ángel siempre es el mismo y el fondo un grito permanente. Un abrazo y gracias por tu lectura y tu comentario.

Anónimo dijo...

Precioso, lleno de sentimiento y sensibilidad.

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias.

joaquin utrillas dijo...

Felicidades Ángel,no hay palabras para describir la belleza del poema. Por supuesto vosotros sois los que mas le añoráis, pero en el silencio de entre bastidores hay gente que también lo recuerda y lo añora. Cada vez que ejercitamos el recuerdo, la añoranza, él vive en ese recuerdo. Un abrazo.

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias Joaquín. Lo sé, sé que hay más gente que se acuerda, pero nada de entre bastidores, en primera fila como corresponde.
Un abrazo y muchas gracias, de verdad, por tus palabras.