jueves, 22 de noviembre de 2012

Una de William Blake







Una de William Blake

Déjala a ella que sea pájaro, recuerdo que la última vez fuiste tú.

Sí y tú fuiste poeta, en esta ocasión también lo eres.

Yo soy el escritor, ¿recuerdas? En este papel en blanco mando yo y lo relleno a mi antojo curando con tinta la sangre de mis actos.

Tienes la sartén por el mango y percibo que la quieres a ella más que a mí, por eso te pido que no le permitas ser pájaro, en esta obra solo hay tres personajes, si tú eres poeta y ella ave fénix- dice tomando la escopeta-, no me dejas opciones, solo me resta ser el cazador.












Oración


Déjala a ella que sea pájaro cumpliendo tu voluntad y vuele libre sintiendo viento en el rostro y felicidad en las alas.

Déjala ser eterna, vivir inmortal surcando mares y cielos en mi nombre, en nombre de los esclavos del dolor caídos de forma siniestra.

Déjala volar y cantar llevando eterna mi voz yerta,  y mientras permíteme descansar por fin, asesinado por cuenta de esa dama ciega que todo pretende ver con los ojos tapados tras un velo de hielo.

Y permite volar también la suya, perdónale, yo le perdono porque no sabe lo que hace.
Deja volar, también libre, el alma de mi verdugo, amén.

4 comentarios:

ANA MARÍA ARROYO dijo...

¡Me encantan! Así, sin más.

La profecía del silencio dijo...

Te encantan porque me lees con buenos ojos y porque eres encantadora.
Besos.

Luisa dijo...

Pues como dice Ana, así sin más, me ha parecido una maravilla!!

Besos a los dos!!

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias, por la lectura y el comentario, Luisa. Un beso también para ti.