viernes, 16 de noviembre de 2012

Enamorarse de un fantasma





En honor a mis dos novelas hermanas, Silbando en la oscuridad y La profecía del silencio, este micro relato titulado como uno de los capítulos de La profecía.
Espero que os guste más de lo que le gustó al jurado. 


Enamorarse de un fantasma



Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto. El miedo desaparece de su rostro, se torna sorpresa. No sé si entona una tonadilla o simplemente expresa admiración.
A nosotros nos gusta pasear por edificios vacíos y oscuros, sin embargo no a todos los mortales les gusta nuestra presencia, nuestros caprichos, nuestros ruidos inquietantes.
Él silbaba para no escucharnos, para intentar ahuyentar su temor del mismo modo que nosotros tratábamos de no dejarnos ver por sus ojos inquietos y, de repente el silbido cambió, no fue canción, fue corto, un soplo de admiración al descubrir mi belleza inalcanzable y yerta, ¡qué tontería! A su edad enamorarse de un fantasma.

8 comentarios:

Sonia Navas dijo...

gracias por estas bellas palabras, no dejes de sorprendernos ;)
Sonia

Javier Valls Borja dijo...

Como ya te comenté, me gusta el tratamiento que le has dado a la historia, vista ahora desde el otro lado (desde el más allá, jajajaaa...) Lo mejor, sin embargo, el delicioso toque de coquetería del fantasma: un puntazo :)

La profecía del silencio dijo...

Gracias a ti, Sonia, por tu lectura y tu comentario. Seguiré intentando más sorpresas.

La profecía del silencio dijo...

Ya sabes Javier, los coquetos pueden ser fantasmas y también los fantasmas pueden ser coquetos, jajajajaa yo me apunto a los dos bandos, creo que soy las dos cosas, fifty/fifty.

Gerardo Martín Pujante dijo...

Me ha encantado y me parece muy interesante el enfoque de la historia desde el otro lado, como nos ven o perciben ellos...

Siempre se me hace micro...

Un saludo

La profecía del silencio dijo...

Ya me conoces Gerardo, siempre viendo las cosas desde el plano distinto y posiblemente equivocado. A mí se me hace micro también contar una historia en 100 palabras, pero el concurso es así.
Un abrazo.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Hoy me deja comentar.

Este relato me recuerda algo que un profesor de literatura me dijo una vez... "A veces tenemos que ver las cosas de forma distinta, subirnos a una mesa, hacer el pino, cuestionarlo todo"

Pues me gusta, es ingenioso, me gusta mucho este micro.

La profecía del silencio dijo...

A mí hacer el pino siempre se me dio mal tirando a fatal, pero enlo que toca verlo todo al revés soy un experto jejejee.
Gracias, Ana, por pasar por aquí y dejar huella.