domingo, 25 de septiembre de 2011

La sombra de una duda razonable



Quinta sombra: La sombra de una duda razonable



_ ¡Qué significa esto!- gritó de nuevo Nick al tiempo que con su diestra cogía por los hombros a Fran y lo zarandeaba-, ¿qué haces con mi mujer?
Fran perdió el equilibrio, los pantalones trababan sus tobillos, no pudo apoyarse, trastabillo y cayó estrepitosamente golpeándose con la cabeza en el suelo, el golpe lo dejó ligeramente aturdido, sin embargo distinguió el tacto frío del filo de unas tijeras junto a su mano diestra.
_ ¡Qué haces con mi mujer no! ¡Imbécil!- dijo Cora con un ronquido ahogado y forzando el llanto-. Lo correcto es preguntar qué le haces a mi mujer, no ves que me está… me está…él me ha…
_ ¡Maldito bastardo!- exclamó Nick comprendiendo la situación o, creyendo comprender la situación o, viceversa y, mientras continuaba hablando, el punto de mira de la escopeta se instalaba en el cuerpo del casero- Dime qué le has hecho a Cora antes de que te pegue un tiro.
Fran estaba ligeramente aturdido por el golpe pero comprendió en seguida la situación: su inquilino creía que él… Cora le había dicho a su marido que él… y por culpa de esa sucia mentira ahora él estaba a punto de…
_ No le he hecho nada-, gritó en su defensa para después, atiplando la voz añadir-, bueno nada que ella no quisiera que le hiciera, se me insinuó, estaba desnuda y me provocó, hasta limpió la mesa para estar más cómoda, yo no soy de piedra…
De nuevo la escopeta cambió de diana y se dirigió a las curvas de Cora que seguía sentada sobre la mesa y con el cuchillo en la mano.
_ ¿Tú le provocaste? ¿Te mostraste desnuda al casero y te insinuaste? Entonces eres tú la que debe morir.
_ Le crees a él y no a mí, ¿estás ciego?, mira ahí en el suelo las bragas rotas, los cubiertos, en el forcejeo hemos tirado la vajilla de la mesa, con mucho esfuerzo he podido coger el cuchillo y estaba intentando clavárselo para librarme de su acoso pero él me sujetaba la mano, ¿acaso no lo has visto?
Fran se levantó con ímpetu y casi volvió a caer, se sentía ridículo con los pantalones por los tobillos, con su miembro a la intemperie oscilando alicaído tras el esfuerzo y el susto y, asiendo las tijeras con su mano diestra como si fuera una costurera vilipendiada.
_ No ha habido forcejeo, ella tiró al suelo los objetos de la mesa, prefería hacerlo sobre el mantel y no apoyada en los azulejos fríos de la pared.
Nick también se sentía ridículo, en calzoncillos, eligiendo blanco o diana, táchese el que no proceda, armado con una escopeta que ni sabía con certeza si estaba o no cargada y con una gigantesca resaca que le impedía razonar y sólo le producía sombras y dudas y viceversa.
_ No sé a cuál de los dos voy a matar primero- movió la escopeta de un lado a otro, de izquierda a derecha, de la diana al blanco, de la mujer al hombre y viceversa-, a la zorra o al violador, al bastardo o a la ramera…
Cora también se sentía ridícula, desnuda, insatisfecha, sentada en el borde de la mesa aunque cruzando las piernas pudibunda, aferrada al cuchillo… al menos la resaca se había evaporado con tantas y tan variadas emociones.
_ Encima de ultrajada tengo que aguantar ser insultada y tendré suerte si no soy asesinada.
Nick sufrió un escalofrío, la resaca, su desnudez, las palabras de su mujer o una mezcla explosiva de todas esas circunstancias le hicieron temblar y, como consecuencia de esa contracción, sus dedos adoleciendo gafedad, torpes, engarabitados, se enredaron con el disparador. Afortunadamente la escopeta no estaba cargada y sonó un click en vez de un bang. A pesar de eso o precisamente por ello Cora palideció.
_ Has apretado el gatillo, has querido matarme- dijo incrédula porque su marido hubiera sido capaz de dispararle y porque a pesar de todo la suerte la mantenía viva. Y se puso en pie amenazándole con el cuchillo.
_ Has dicho que te he violado-, decía Fran indignado mientras amenazaba a su amante con las tijeras-, ¿cómo has podido hacerlo después de ofrecerte de forma descarada y pedirme que te besara?
_ Has roto mi matrimonio, he estado a punto de matar a mi esposa- adujo Nick apuntando de nuevo al casero e introduciendo un cartucho en la recámara, ahora sí estaba cargada, si pulsaba el disparador no habría vuelta atrás, viaje de ida sin viceversa.

12 comentarios:

Elen dijo...

Madre madre madre!!! la primera en la frente!! vaya imágen que has ido a elegir, no sé que me hace más daño a la vista, si los calzoncillos o la posturita!!!
Lo mejor que podía hacer, sería pegarse un tiro el pobre Fran, así evitaría dudar si matar a ella o a el casero. De todas las maneras, poco conoce a su mujer... o muy poco!!.

La profecía del silencio dijo...

Elena la postura es la normal de agacharse a por algo, los calzones ya no los veo tan normales. De todas formas no nos liemos, Fran es el casero, aunque bien dices, con lo que le espera casi mejor le iría pegarse un tiro; el marido es Nick que es quien tiene dudas sobre quien será su vístima.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Pues yo creo que Cora es la que se tiene que cargar a los dos. Así, sin más, sin explicación, ni motivo, porque ella lo vale. Madre mía qué interesante se está poniendo el tema...
Que los mate y se líe con el vecino.
Me encanta esta sombra.
No me he vuelto loca, ha sido la foto, jajajaaa.

La profecía del silencio dijo...

Ana, Cora cerquita ha estado de pasar a mejor vida, menos mal que la escopeta no estaba cargada. No te pierdas la próxima sombra, sólo quedan tres y en la soguiente aparece el personaje principal, uno que en la obra original de James M. Cain, pasa casi desapercibido a pesar de tener un papel de importancia.
Y hasta aquí se puede escribir.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Pues hasta aquí se puede comentar entonces...

Me recuerda a los libros que sacaban mis enanos de la biblioteca, los de ir eligiendo fragmentos de la historia y según los que decides llegas a uno u otro final. Me encantaban.

Javier Valls Borja dijo...

Cosas que van quedando claras:

Nick es tonto ¿pues no pregunta que qué significa eso y que qué está haciendo con su mujer? Como si no saltara a la vista...

Cora es una arpía y, en contra de la opinión de Ana, yo creo que es ella la peor de todos (Cora, no Ana, jajajaaa...), puesto que engaña y manipula a ambos hombres y merece un buen castigo, aunque la muerte me parece pelín excesivo.

Fran tampoco tiene muchas luces, y parece que solo piensa con el... Tendría que haber aprovechado el tiro fallido de Nick para desarmarlo, en lugar de amenazar a Cora que está desarmada y haciéndose la víctima.

Veremos qué pasa con ese cartucho... Por cierto ¿de dónde ha salido, si el tipo va en calzoncillos?

Bueno, a esperar otro lunes...

La profecía del silencio dijo...

Javier muy buenos los comentarios.
Nick no es tonto, le pasa lo que supongo que pasa en estos casos, aunque es evidente quiere oir una expliación.
Cora no es tan mala, en realidad sólo ha tenido un pequeño desliz, se ha entusiasmado por el atractivo del casero o por la propia resaca y, no muy convencida pues al principio parecía resistirse, ha cedido a sus impulsos.
De Ana no digo nada, ya te lo dirá ella, seguro, jajajaja preparate.
En lo de Fran tienes razón, sólo piensa con....eso y ha perdido una oportunidad, tranquilo, pronto tendrá otra que no creoq ue desaproveche de igual modo.
En cuanto al cartucho, hay armas que a pesar de tenr el cargador puesto con la munición, hasta que no accionas el mecanismo correspondioente, la bala no entra en la recámara y por tanto no dispara, en este caso yo imaginé que Nick salió rápido y cogió un par de cartuchos en la mano, o incluso en la goma del gayumbo, como los que enla playa se ponen el movil en el bañador, pues así, coge lo que gustes y tacha lo que no proceda.
Y ahora a esperar al lunes, y la bronca de Ana jajajaja

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Bueno. Bueno. Bueno.
Pues sí. Cora es una arpía (casi tanto como yo) y ella no tiene la culpa de toparse con dos "calzonazos" (que si llevan corazones son delito mayor...) Lo que no me explico, en los tiempos que corren, es cómo se puede sucumbir tan rápido a los instintos y dejar caer tan fácilmente los pantalones. Definitivamente es la más lista. Cora for ever. Voy a crearle un club de fans y si se muere la canonizo. Jajajaa. Es mi personaje favorito.
En cuanto a piratas cibérneticos, en fin... habrá que esperar al próximo... ... ... segundo.
Javier, queridísimo Mr. Sopena de mis entretelas, eres muy valiente por escrito. Vamos a dejarlo en que la próxima vez que me veas vengas armado. Esa risilla malévola no va a quedar sin venganza.

Javier Valls Borja dijo...

¡HEYYYY Que yo he dejado bien clarito que la mala era Cora, y no Ana y, aún así, hala, ya me la he "cargao" :)))

La profecía del silencio dijo...

Sí trata de arreglarlo Javier. Sí lo peor no es lo que dices, que cierto es, sólo pones mal a Cora, lo malo es la risa pérfida.
Bueno yo me manifiesto neutral como corresponde en estos casos.

Javier Valls Borja dijo...

¿Neutral? ¡COBARDE! :D

La profecía del silencio dijo...

Sí, cierto, hay que saber nadar y guardar la ropa.