jueves, 6 de enero de 2011

Tiempo de cerezas


Os dejo estos dos microrelatos que no han ganado.
El primero se titula ¿Cuándo será primavera? Una pequeña protesta contra la maldita crisis que algún día acabará o acabará con la paciencia de la gente.
El segundo uno optimista y de paso en clara referencia a mi segunda novela, mi querida y más desapercibida "Tiempo de cerezas" Tranquila, algún día tendrás el reconocimiento que te mereces.
Espero que os gusten.





¿Cuándo será primavera?

Una semilla en esta tierra desolada, una nueva vida en las entrañas agotadas, otro hijo, una boca más que alimentar de parvedad con su escueto salario.
_ Se llamará como yo- murmura aguardando impaciente en la fila.
Apenas dos personas delante, pronto llegará su turno, el instante inabrogable. Percibe el tacto frío del acero bajo la gabardina y el sudor acalorado de los nervios en sus manos temblorosas. La voz dulce de la cajera no va a empecer su misión, le sonríe amable justo antes de ver el arma.
_ Manos arriba- susurra tímida, mientras se evade del presente, soñando el mágico advenimiento de la primavera.





Y el segundo.



Tiempo de cerezas

Una semilla en esta tierra desolada repleta de fortalezas mudas, plagada de cerros yermos. Una semilla en años de miseria y apetito ardiente que me permita soñar una próxima cosecha, próxima o remota, pero al fin y al cabo futuro de frutos que germinen y crezcan, frutos de futuro, a la sazón recogidos para aplacar la epidemia de hambre calagurritana que el cielo nos ha enviado.
Está empezando a llover, es una señal, buen presagio. En secreto hundiré esta semilla en mi tierra pobre, cuando todos se acuesten con el estómago vació yo sonreiré con esperanza, pronto, muy pronto, será tiempo de cerezas.

8 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

Tengo la sensación..es sensación porque hila con algo que siempre he visto bajo tu prosa..tengo la sensación de que estás a punto de cortar la extensión del renglón y convertir en verso lo que escribes, sin que sto quiera decir que la diferencia entre prosa y poesía sea ésa, la del quiebro del verso, ni mucho menos, sólo algunas poetas lo hacen suyo como recurso y otros no.
Yo veo estos relatos como poemas, Ángel, no como relatos. Para mí son poemas. Así al menos es como me han llegado.

Un beso

La profecía del silencio dijo...

Hola Sofía.
Pues ya sabes que considero la poesía algo muy complicado de escribir y en ocasiones de comprender, quizá mi prosa tenga algo de poético, no sé, pero desde luego si lo tiene es casi involuntario y por leer a grandes poetas de verdad, como tú por ejemplo.
Gracias por pasar por aquí.
Besos.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Pienso exactamente como Sofía, a la que aprovecho para enviar un besazo, quiero decir, que, a parte de la dificultad que para ti entrañe la poesía (como para el resto de los mortales) hay en tu prosa siempre algunos destellos que evocan las figuras retóricas más difíciles de crear y tú, tú las creas sin darte cuenta.
No voy a darle más vueltas, puesto que te lo he dicho muchísimas veces, personalmente también y sé que sientes un gran respeto por los grandes poetas, cosa que te honra.
Dejo ya mi testamento, pero antes te repetiré hasta la saciedad que me encanta la facilidad con la que enlazas cada renglón.
Y ya, ya me marcho. Un abrazo, preciosas semillas, Ángel.

Sofía Serra Giráldez dijo...

(je, vamos a dejar aun lado la alusión que haces a mi supuesta capacidad poética, ;)

Tú sabes que siempre te lo he comentado, a ti te gusta contar historias y siempre te planteas la escritura como un medio para ello, y me parece muy bien, que lo haces muy bien, quiero decir, pero eso no tiene nada que ver con el hecho de la escritura poética, no es la "forma"...es el qué y en este caso, a través del modo en que creo que elides, tal vez como recurso en este caso para posicionarte en el microrrelato , "sin querer" se escapa tu capacidad para la poesía, haces inmanente un temblor, un latido, un rumor...ese algo que todos nos subyace y sólo la Poesía, el acto poético hace posible en este caso a través de la palabra.
Y a hacer eso no se aprende ni habiendo leído la biblioteca de Alejandría, ;)...aunque sí puede y debe entrenarse, claro, una vez detectado, ;)
Un beso enorme

La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias Ana por tus palabras, que me sirven de apoyo y que entiendo como un halago.
Sólo quiero corregirte en una idea, no enlazo con facilidad cada renglón, es a base de trabajrlos y más en los micro relatos, siempre me sobran palabras, muchas palabras, primero lo escribo y luego tengo que cortar, pulir, retocar y al final si se puede enlazar, para mí complicado aunque parezca que el resultado final es oportuno.
Muchas gracias de verdad por tu visita.

La profecía del silencio dijo...

Sofía te has empeñado en hacerme sonrojar.
Cuando escribo una historia o anecdota no me planteo hacerlode forma poética, trato de darle forma atractiva y legible pero nada más, si surge algo lírico es por accidente porque no tengo nada de poético, de verdad, he probado y he escrito poema pero son nefastos, ahora que si en mi prosa queda algún resto de mis lecturas de los grandes maestros de la poesía genial, no seré yo, de modo consciente quien trate de ocultarlo.
Gracias amiga.
Un beso.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

A ver, queridísimo Ángel, si no he entendido mal a Sofía, dice lo mismo que yo voy a decirte (pero muchísimo mejor expresado) Así que me repito y reitero mi último comentario. No es que tú ocultes conscientemente nada. No es que no te debas/nos debamos todos, esforzar siempre que escribimos. Es algo que se tiene o no se tiene y evidentemente se ha de pulir. ¿O acaso te crees que los poemas salen del tirón? No. Se te nota que llevas versos de los grandes en tu corazoncito. Y espero que no te vuelvas engreído, ¡Jajajaa!

La profecía del silencio dijo...

Me va a resultar muy difícil no volverme engreído con opiniones tan agradables de personas tan importantes, leídas, cultas y poetas, como vosotras, haré lo que pueda.