jueves, 20 de enero de 2011

La madre del cordero




Dejo tres microrelatos que espero sean de vuesto agrado.
Estos son los títulos:
La madre del cordero.
Balas y cuchillos.
Doble vida.



LA MADRE DEL CORDERO


Todo el mundo sabía que era una mujer bala, sin embargo pocos sabían la procedencia del apodo.

Unos creían que era por la rapidez en culminar su carrera universitaria, pues pronto abandonó los estudios; muchos aseguraban que derivaba de su época circense, donde desarrollaba un peligroso número siendo impulsada por un cañón; algunos lo atribuían a su facilidad para finiquitar aventuras amorosas, otros pensaban que surgió por la vertiginosa velocidad con que ascendió y prosperó en su carrera política, llegando a la Presidencia del Gobierno; sólo los del pueblo sabíamos la verdad: cuando era pastora y cuidaba el rebaño familiar, desarrolló gran habilidad en imitar la voz del cordero.






BALAS Y CUCHILLOS


Todo el mundo sabía que era una mujer bala y yo sabía que no podía dejar allí su cadáver más tiempo.

Era evidente, había ocurrido una catástrofe, podían acontecer otras calamidades; elemental, no era un accidente.

La hierba, creciendo alrededor del cuerpo decreciente, no podía ocultar a mis ojos expertos la herida mortal del costado.

No había muerto por culpa del error de cálculo en el disparo del cañón, ni al traspasar el techo de la carpa, ni cayendo estrellada en los jardines, fue por aquel sablazo letal. Una lanza o un puñal grande. Un crimen pasional. Enseguida empecé a sospechar del lanzador de cuchillos.







DOBLE VIDA


_ Todo el mundo sabía que era una mujer bala y que tenía una doble vida, no sé de qué se sorprenden ahora. ¿Acaso no advertían sus estrafalarias vestiduras? ¿Nadie reparó en sus extraños horarios, ni en sus ojeras perennes, ni en sus eternos silencios? Estaba claro, algo ocultaba y ahora resulta que todo el mundo lo sabía, una mujer bala, lo que faltaba a ésta nuestra comunidad.

_ Que no señor Cuesta, tiene usted razón en los horarios y las ojeras, pero no he dicho bala, una mujer balda, he dicho balda, baldada, desfallecida, falta de fuerzas, vamos, que nuestra vecina tiene problemas y necesita que la ayudemos.

10 comentarios:

Elena dijo...

Uffff... no termino de entender como no te dan el premio, o uno al mejor relato sorprendente!! son buenísimos los tres. El primero me ha hecho mucha gracia, eso de balar... jajajaja... cordericos!!!
el segundo, yo tambien sospecho siempre del de los cuchillos, muy fácil lo tiene... o no? el tercero... uffff... pobre mujer!! igual me pasa a mi!! jajajaa... buenísimos caballero Utrillas!! mi enhorabuena y si me permites, para mí has ganado!!!

La profecía del silencio dijo...

Gracias Elena por tus palabras.
Me siento ganador con vuestros comentarios, además, esta semana no estoy enfadado, el ganador me parece un poco corto pero me gusta, si alguien quiere leerlos están en la web de escuela de escritores.

Mª Carmen Martínez dijo...

Yo pronto seré una mujer "maula" tanta gata es lo que tiene.

Extraordinarios.

Un beso fuerte

La profecía del silencio dijo...

No creo que tú seas maula para nada, al contrario, me pareces valiente, útil y digna de aprecio. Ni siquiera maulera puesto que creo que vas con la verdad por delante, como mucho puedes llegar a ser maulladora si imitas a la gata. Gracias Mª Carmen por dejar tu huella en el blog.

Roberto Prada dijo...

… Todo el mundo sabe que eres un escritor bala, no se si será por la rapidez con que inventas historias, por la cantidad de tinta que gastas o por que das en el blanco con tu pluma.
¡Ala!, escríbeme algo ¡Ala!

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Originales, sorprendentes y divertidos tus tres balazos. Cada uno con un final perfectamente... mmm... ¿disparado?, sí, disparado. Tres mujeres bala, tan distintas y diversas que aciertan en la diana. Me consta que hace algún tiempo no te gustaban los micros y te costaba horrores contar y restar palabras, déjame decirte ahora, que TE SUPERAS. Un abrazo grande.

La profecía del silencio dijo...

Pues no Roberto, no soy un escritor bala. Soy muy lento escribiendo, pienso y maduro mucho la historia y además siempre me paso de las cien y tengo que quitar palabras. Historias si invento muchas, pero eso es fácil, es cuestión de imaginar y soñar, tinta gasto poca, con esto de internes cada vez menos, y lo de dar en el blanco, ahí me has pillado, pero el jurado del concurso no me pilla a mí, jajaja
un abrazo campeón.

La profecía del silencio dijo...

Gracias Ana por tus palabras llenas de amistad.
Pues son tres relatos muy diferentes para tratar de complacer al jurado con alguno de ellos, pero nada, que no les gusto. No creas que me resulta más fácil que antes, para mi contar una historia en cien palabra es, todavía muy complicado, sin embargo ya no es imposible y a tres relatos por semana más o menos, en un par de meses un experto. El que más me satisface es el segundo, o al menos es el que escribí más en serio, el último es un poco de cachondeo y el primero, jajajaja si yo te contara.

acróbata dijo...

Pues la verdad es que son los tres muy originales y simpáticos.

Un placer leerte.

P.d: Tal vez es una mujer bala porque su autor es un hombre con una humeante pistola siempre bien cargada de letras...

La profecía del silencio dijo...

Gracias por tus palabras, Acróbata.
La verdad es que siempre hay que estar con la munición preparada, me alegro que te resulten entretenidos, la semana que viene habrá más, también con armas ya que la frase obligada es "La bala en la sien".