jueves, 20 de junio de 2013

Somos una Isla.



  Somos una Isla perdida y anónima en medio del océano de la literatura. ¡Qué digo Isla! ¡Qué va, qué va! Somos cinco náufragos: Mamen Manzano, Luis Renedo, Vicente Vázquez, Juan Escudero y Ángel Utrillas; cinco escritores desconocidos, valga la redundancia, cinco supervivientes perdidos en una pequeña Isla en medio del océano de la literatura.

Lo cierto es que no estamos mal en esta Isla, no nadamos en la abundancia, lo hacemos en las aguas saladas que nos rodean, tenemos todo lo necesario para sobrevivir, agua, comida, un techo donde cobijarnos de las terribles tormentas que abaten la zona…
Hemos bautizado a nuestra diminuta isla con el nombre de Trilce y aunque nos encontramos en ella tan a gustito como pez en el agua, queremos salir de aquí, queremos abandonar el más estricto anonimato y saltar a un firmamento de aceptación y aplauso.
Tenemos una herramienta que nos puede ayudar mucho, en la Isla, en Trilce Isla Literaria, tenemos un viejo y oxidado faro. Todavía no sabemos muy bien cómo funciona pero, no lo duden queridos marineros, estamos en ello, ajustaremos su maquinaria, limpiaremos sus vidrios, sustituiremos su anticuada y fundida bombilla por una nueva de bajo consumo y pronto conseguiremos que luzca.
En el viejo faro de ladrillos desconchados y vetustas herrumbres rojizas formadas por la persistente acción del aire henchido de humedad y de sal, lucen, en azul cobalto unas letras escritas con pulcra caligrafía, apenas media docena de palabras que nos recuerdan que no estamos solos en este mundanal paraíso: “Javier Valls Borja construyó este faro”.
Es cierto, Javier lo construyó y le estamos agradecidos por dotarnos de nuestra herramienta básica, de ahora en adelante, nosotros lo encenderemos todos los ocasos. En unas ocasiones la luz la emitirá nuestro blog, en otras los destellos partirán de nuestro grupo de Facebook, algunas noches la oscuridad será incendiada con nuestros cafés literarios y una vez a la semana encenderemos el faro con nuestro programa de radio. Algunas otras ráfagas procederán de nuestros libros, de nuestra revista, de nuestro audio libro…
Y todo esto, acompañado por nuestros cantos de sirena en forma de cuentos, versos y narraciones, lo realizaremos, lo encenderemos, lo diseñaremos, para atraer a marineros amigos, a marineros lectores que avisten nuestras letras resplandecientes desde sus bajeles y nos rescaten, nos saquen del anonimato de nuestra Isla, de nuestra modesta Trilce y nos guíen a un nuevo mundo.
Esta tarde de un jueves de junio vamos a realizar una prueba, ¡qué nervios! Tras esta pequeña encuesta puliremos defectos, haremos acopio de esfuerzos y a pesar de la cercanía estival (ya saben que en verano anochece más tarde y tal vez nuestras señales luminosas se vean menos) pronto procederemos a nuestra gran luminaria, emplazados quedan ya para el día TRILCE de septiembre del año dos mil TRILCE, fecha en la que prenderemos y celebraremos nuestra presentación oficial, (ya enviaremos destellos detallando lugar, horario, detalles destellando el elenco de artistas participantes)
Por el momento, esta tarde el viejo faro empezará a brillar, tal vez al principio su luz sea difusa, amarillo confusión, ámbar intermitente, sin embargo pronto lucirá en todo su esplendor y su luz será el punto de referencia en el horizonte para todos los marineros de este piélago misterioso.
Así somos por el momento, cinco náufragos con anhelos de dejar de serlo, un faro a punto de iluminarse, y Trilce, nuestra Isla Literaria.











3 comentarios:

Myriam Luna dijo...

muy buena isla para naufragar y perderse :D

La profecía del silencio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La profecía del silencio dijo...

Muchas gracias Myriam. Nuestra Isla será muy acogedora y todos los visitantes estarán encantados.