lunes, 21 de enero de 2013

Vida leída, libro vivido








De esta fotograía, cuyo autor es Santi Martín (http://www.flickr.com/photos/santi_martin/), salió este relato para un concurso. Espero que os guste.
 

Toda la vida en el mismo banco del mismo rincón del parque cercano a su casa que fue antaño la de sus padres. Los pies descalzos al tibio sol, algo más arrugados cada día, quizá un poco más cercanos; el cuerpo encoje con la edad. Los brazos envejecidos y no obstante fuertes de tanto sujetar libros. Algo cansada la vista, pero las gafas suplen ese engorro; sempiterno tocado negro riguroso, baluarte de fríos y calores.
            Banco de madera tallada por el tiempo, castaño repleto con grabados de iniciales y corazones de enamorados; segundo hogar, primera biblioteca. Viaja su plétora memoria  enfrascada en lectura hasta la primera vez que recordaba haber estado allí, leyendo con papá un cuento; después su primer poema; su primer amor, su primera caricia y también en ese mismo sito, su primer beso. Y muchos libros, muchos besos, padres que un mal día ya no se sientan en el banco; hijos a quienes leer nuevos cuentos y, más libros, algunos releídos; ley de vida cumplida y reescrita, soledad, literatura, todas las mañanas visita obligada… placentera.
            Los dos han tenido suerte a su modo, han tenido una buena existencia. Ella fue feliz, tampoco pidió imposibles ni fue demasiado exigente. Publicó varios libros, tuvo cierto éxito y ahorró lo justo para seguir tirando. Bueno en realidad lo de ir tirando es un eufemismo, ahora, con la dichosa crisis, debe apretar un poco más el cinturón,  pero una persona sola no tiene grandes gastos y al menos, conserva su buena salud, dignidad sin mácula y una abundante biblioteca.
            El banco ha subsistido a los embates del clima y los envites del botellón; el ayuntamiento no lo ha recortado, ni a él, ni a su parque y aunque necesita una mano de pintura, que tardará unos presupuestos en llegar, todavía su savia y sus astillas soportan bien los rigores del invierno y los tórridos veranos.
            Lo que a ella no le agrada es hallar su banco ocupado por extraños, entonces no puede recostar su reumatismo a sus anchas, ni descalzarse; su banco es un objeto perdido y compartido, aunque se resigna y acepta compartir, no le queda otro remedio. Han cerrado los lugares donde antes iba el resto de los usuarios, les han dejado en la calle. Le interrumpen en la lectura, con su cháchara le restan concentración.
            - ¿Qué lees hoy, querida? ¿Es interesante la historia? ¿Cómo haces para ver la letras tan juntas y tan pequeñas? ¿No te marean las palabras y tanto pasar hojas a un lado y otro?
            A veces responde monosílabos y sonrisas, paciente; en otras ocasiones calla y se finge enfrascada en la lectura. Ellos no la comprenderían, ignoran que lleva allí toda su vida, leyendo, creando, viviendo; sin embargo su banco ya no es exclusivamente su banco, cada día es de más gente.
            Una mañana triste en la cual el cielo se tiñó de gris, una pareja asidua al mismo banco comentó:
            - Hoy no ha venido la amante de la literatura.
            - No, estará enferma, el invierno y sus alifafes, habrá cogido frío.
            - Tal vez, o quizá ya haya leído toda su vida o vivido todos sus libros.

4 comentarios:

Gerardo Martín Pujante dijo...

Es muy bonito, pero el final muy triste. Demasiado para mi en estos momentos.

Un saludo.
Gerardo

La profecía del silencio dijo...

Bueno, Gerardo, en realidad el final no se especifica cual es, solo los dos ocupantes del banco hacen conjeturas. Ha faltadoun día nada más, puede que haya tenido cosas que hacer, o un simple catarro.
Un abrazo grande, amigo.

Elen dijo...

Me gusta, en los bancos de los parques he leído mucho, es un lugar especial.
El final al contrario que Gerardo, a mí me gusta, al fín y al cabo... la vida es así...

La profecía del silencio dijo...

Bueno, se dice que la vida es una novela que siempre acaba mal.
Pero en este caso no se cuenta si termina, lo que está claro es que ella vive la vida de forma diferente, es una vida leída.
Gracias por tus palabras Elena. Besos.