jueves, 19 de mayo de 2011

El ángel Custodio




Dejo dos micro relatos que no han ganado.
Por diversos motivos llevo tiempo sin participar en el concurso pero temblad, he vuelto con renovados brios.
El primero, " El Ángel Custodio" es una reivindicación más, Teruel existe, no sé si os sonará la frase o la ciudad. El Ángel Custodio es aquél que nos guarda del mal, ése que en la escultura a "La vaquilla" tira de la soga y salva al vaquillero de las embestidas del toro.

El segundo, "La última copa" es una forma lírica de contar una situación desesperada.
Espero que os gusten y que merezcan vuestros comentarios.







El ángel custodio



Toca jotas. El grupo de mañana es de Teruel, al final va a ser cierto que existe. Y además del frío ¿qué tendrá esa ciudad? Creo recordar que su arte mudéjar es patrimonio de la humanidad, resuenan en mis tímpanos leyendas, historias, una en concreto de dos jóvenes amantes, saboreo recuerdos de buen vino y mejor jamón.
Qué tendrá esa ciudad, perdida y olvidada, que ningún compañero acepta trabajar allí, y sobre todo ¿por qué necesitan un ángel de la guarda?

Ojala el frió no congele mis alas, inicio ya el viaje, hay una ciudad que necesita mi custodia.





La última copa




Toca jotas en esta ocasión y, por primera vez en mucho tiempo son cuatro. El humo llena de sombras maléficas el salón, ¿no estaba prohibido fumar en lugares públicos? Unos ojos siniestros escrutan los míos enrojecidos y cansados, bebo un sorbo de licor, caliente e insípido como mi corazón, el hielo se ha derretido, exactamente igual a las noches que se me diluyen en cada partida inflamando el fluido de mi vida. Esta copa es la última, aunque quisiera, no podría continuar y, con esa idea en la mente apuesto todo a una jugada.

No voy de farol, tengo poker de jotas.

1 comentario:

Gerardo Martín Pujante dijo...

Vaya disparidad. El ángel caído en desgracia que vete a saber a quien tiene que custodiar con tanto elemento suelto, ¿tendrá suerte?.

Y el jugador que arriesga, que es adicto a la adrenalina.

Lo malo de los microrelatos es que siempre se queda uno con ganas de que continuen.

Un saludo Ángel.