miércoles, 18 de abril de 2012

No puedo ir de vacaciones



Tras unos días de relax cerca de mi admirado Benedicto XIII.




De nuevo el estres.


Marzo, sábado día 31, por fin llegan las ansiadas vacaciones de semana santa, necesito un descanso, dormir, pasear, holgar... esas menudencias.
Antes de irme pongo al día los asuntos bancarios. Tengo cuenta en varios bancos pero poco dinero, por tanto distribuyo el efectivo de forma que pueda pagar los recibos que no cogen vacaciones y que van a llegar, seguro.
Los primeros días son estupendos, buen tiempo para ser abril, relax, un lujo. El día 4 amanece un día desapacible de viento y nubes, buen momento para consultar movimientos bancarios y cuidar de no gastar más de la cuenta.
En el cajero más próximo compruebo que me han cargado un recibo incorrecto de 183 euros, la academia de inglés no se ha acordado de que mi hijo se ha dado de baja y cobran algo que no deben, bueno, ya lo arreglaré cuando regrese, pero horror, no hay dinero para afrontar pagos y faltan algunos por hacerse. De inmediato saco dinero de otra cuenta y lo ingreso, 500 euros, que hoy me siento generoso.
No llegué a tiempo, uno de los recibos, el del coche, ya lo habían pasado y al no haber dinero lo devolvieron, pero yo esto no lo supe de inmediato, sino a día 12 de abril.
Recibo un mensaje en el móvil de un numero que desconozco diciendo que para un asunto de mi interés llame a un número, 881 25.... que no conozco y que me suena rarísimo al empezar con 8. Luego me han informado que estos números son normales en ciertas zonas de Galicia, pero yo lo ignoraba y por tanto, no llamo.
Recibo una llamada sobre las 18h. Estaba en una reunión que interrumpo, salgo y atiendo el requerimiento. Una señorita de EOS, una empresa de recobros, careciendo del mínimo tacto y sin ninguna dosis de amabilidad, me dice que debo una cuota de un garaje. Yo no sé ni de qué me está hablando y le digo:
_ ¿Garaje x? –aquí el nombre del sitio donde compré el coche y que yo ni recordaba- ¿Y qué es eso?
_ Pues no lo sé, usted sabrá, ¿no ha pedido un crédito para arreglar el coche?
Poco a poco caigo en el asunto, no es una reparación, el único crédito que tengo, hipoteca a parte, es el del coche.
_ ¿Cuándo va usted a hacer el ingreso?
_ Pues ahora mismo, en cuanto llegue a casa hago la transferencia por internet.
_ Apunte el número de cuenta.
_ Pues ahora mismo no puedo, no tengo nada a mano, ¿no me pueden llamar en otro momento?
_ El número se le ha quedado grabado en el móvil, llame usted cuando pueda tomar nota.
Dos llamadas más y ya tengo la cuenta del Banco Pastor, puesto que la financiera es Pastor Servicios Financieros. La tercera señorita, más amable, gracias Maria José, me indica que puedo hacer el pago el lunes 16 sin que me amplíen intereses y debo enviar un FAX con el justificante de ingreso.
Lunes 16, bajo para ir al banco a efectuar el ingreso tal como me he comprometido, en el buzón una carta de esta empresa de recobros instándome o instigándome al pago. Empiezo a indignarme. A cien metros de la sucursal del Banco Pastor me suena el móvil. Llaman de la oficina en Madrid de La financiera Pastor Servicios Financieros, Serfin, en adelante Serafín – según la R.A.E. Cada uno de los espíritus bienaventurados que forman el primer coro; Persona de singular hermosura –, para reclamarme el pago. Le indico, ya con poca paciencia y algún exabrupto a la señorita que estoy en la puerta del banco y que hubiera agradecido que me llamaran ellos en lugar de facilitar mis datos personales a sus sabuesos recobradores, solo les ha faltado enviarme a la Guardia Civil a casa.
Hago el pago en ventanilla, iba a dar rienda suelta a mis instintos asesinos pero la señorita que me atiende no tiene culpa y además es un dechado de amabilidad. Me facilita una información que le pido para protestar a la financiera y para solicitar el reintegro de los 15 euros debido a que jamás han tenido problemas conmigo. Gracias señorita, lamento no recordar su nombre, discúlpeme.
Algunas horas más tarde envío un fax con el justificante del ingreso, ahora resulta que no se lee con claridad, solo se ve el DNI y deben comprobar si la cantidad es la correcta, ¿no se lo reflejarán los movimientos de SU CUENTA? Pero claro, no me llaman para decírmelo, soy yo quien a última hora del día llama para ver como va el asunto y me informan. Escaneo el recibito y lo envío por correo pidiendo que al día siguiente me llamen para confirmar si lo ven o si no lo ven.
Me llaman, lo ven, gracias Maria José, perdona la charla que te di pero comprende, mi paciencia tiene límite.
Ya no debo nada a nadie, pero ahora me deben a mí, ahora me toca a mí contar a TODASPAÑA lo que me ha ocurrido y hacerles la debida publicidad que merecen. Para empezar y de momento con el correo que le he mandado a Pastor Serfin esta mañana, después con este relatazo en mi blog, que para eso soy escritor, y al que voy a dar la máxima difusión que pueda y no descarto otros próximos escritos y artículos en revistas para que todos mis conocidos, amigos y vecinos sepan con quien NO deben financiar sus coches y, espero que me devuelvan los 15 euros, porque yo cuando termino de pagar un coche compro otro y claro, con tantas financieras como hay (precisamente trabajo para una de ellas) y, ya conocida la peor, prefiero pagar en metálico o ir en autobús que trabajar con Serafín.
Regresaba de mis vacaciones con las pilas recargadas pero me las han descargado estos Serafines en apenas cuatro días, necesito vacaciones de nuevo, pero me da miedo irme, a ver si al regreso me encuentro a los cuerpos y fuerzas de seguridad en la puerta de mi casa o al cobrador del frac, o peor, a los empleados de EOS empresa de recobros, había oído que estas empresas presionan para lograr sus objetivos e incluso llegan a amenazar, conmigo no lo han hecho, la verdad sea dicha, pero les ha faltado educación y elegancia, además me pregunto, si por una casualidad no hubiera podido pagar, qué hubiera ocurrido, porque los que no quieren pagar a veces se salen con la suya pero a los pobres que no pueden, a esos si los machacan bien mientras su Rey caza elefantes por el módico precio de 37000 del ala.
En fin, correré un estúpido velo, sobre todo si me reintegran los 15 euros que me han robado de manera legal estos señores banqueros a los cuales rescatamos cuando les vienen mal dadas. Con lo buenísimo que me ha salido el coche y lo mala que me ha salido la financiera.
En el transcurso de la escritura de este re-latazo recibo llamado de Pastor Serafín negándose a la devolución de los 15 euros, bien pues que los disfruten con salud, ya definitivamente han perdido un cliente y haré lo posible para que pierdan más, empezando por el concesionario de venta de vehículos que es de un buen amigo mío. Aprovecho para pedir perdón de nuevo a la señorita que me ha atendido, sé que ella no tiene culpa de lo sucedido, pero también sé que me comprenderá. Trata de disculpar a la empresa recobradora, reconociendo que suelen ser algo agresivos, a lo cual yo añado que ellos no tienen la exclusiva de la agresividad, yo también puedo serlo, sobre todo si me presionan sin educación ni elegancia.
Y ustedes ya lo saben, al comprar un coche no sean aventurados, no se fíen de Serafines por muy bienaventurados que parezcan y muy bien que suenen en el coro y mucha belleza que manifiesten, en la letra pequeña está siempre la extorsión, ¡uy, qué lapsus! Quise decir, distorsión.

10 comentarios:

Elen dijo...

Me cagüentooooo!!! pero mi Caballero Utrillas!! qué es esto? al final me toca ir a poner orden a toos los que te hacen pasar malos ratos.
A mí no me pasa... ya sabes... lo mío es el autobús!!

La profecía del silencio dijo...

Pues sí Elena, en esta ocasión casi mejor el autobús. Yo que en mi vida he dejado un centimo a deber en ningún sitio y acosado por moroso. Vivir para ver y todo por culpa de estos.... me callo por respeto a la señorita que me ha llamado esta mañana que si no...

Elen dijo...

SI te entiendo, te tratan como si debieras millones, sin embargo a quien debe tantos millones, les tratan como a reyes! vaya país más raro que tenemos!!!
Y sí, te conozco y no eres en absoluto nada moroso, al contrario, pierdes de tu dinero para dar a los demás. Siéntete orgulloso, vales mucho como escritor, pero como persona muchísimo más.

La profecía del silencio dijo...

Gracias Elena, de vosotros, mis lectores y amigos es de lo único que puedo sentirme orgulloso. Pues iba a hacer un par de artículos para las revistas pero mira lo dejo. La señorita que me atendió al final me ha caído bien y ya la pobre me ha tenido que aguantar por teléfono. Y ya sabéis, como a mí no me gusta hablar... jajajajaja

Elen dijo...

Jajajajaja... si al final te veo hablando con las teleoperadoras!!! eres la leche mi Caballero Utrillas!!

La profecía del silencio dijo...

Pues sí, son trabajadoras, al fin y al cabo, como yo y como todos. Los que me enervan son los otros, precisamente esos que jamás me tienen que aguantar.

ANA MARÍA ARROYO dijo...

Pues no, no te lo mereces. Y lo peor es que (como dices en el texto) aún tratarán peor a quienes no puedan pagar por que les resulte imposible. Juegan con la agresividad y el miedo como baza. Esto es de locos... sinvergüenzas.

La profecía del silencio dijo...

No sé si es lo habitual en esa empresa, espero que no, pero a mí han conseguido estresarme bastante.

María Jesús dijo...

Hola, Ángel. Lamentable, menos mal que pudiste arreglarlo. Por que poco no te enviaron al cobrador del frac. :)

Un abrazo

La profecía del silencio dijo...

Hola María Jesús. Gracias por tu comentario. La verdad es qu esí, he podido arreglarlo y quitarme un dolor de cabeza, aunque la aspirina me ha costado 15 euros. En fin, como decía mi abuelo, lo que con dinero se arregla no es gran problema.
Besos.