jueves, 1 de marzo de 2012

Las cárceles de la vida


Dos microrelatos nuevos que tampoco han ganado el concurso correspondiente.
Memoria fotográfica y Las cárceles del alma. Al final pongo los ganadores, no sé por qué no se ven correctamente pero se pueden leer si se tiene curiosidad.

Memoria fotográfica

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel; los acaricio con mis dedos traviesos; se pone nervioso, quizá porque los he podido ver, quizá porque se están borrando con el sudor.

_ ¿Qué significan estos dígitos?
_ Nada cariño, es la clave de mi Twitter, tenía miedo de olvidarla.
_ Lo siento, los estoy emborronando
_ No te preocupes, ya no sirven, la he cambiado, voy al baño, me lavo y los elimino para siempre.

Apenas se marcha descuelgo el teléfono, marco esos números que mi memoria prodigiosa ha guardado. una voz joven y seductora responde mimosa:
_ Corazoncito ¿por qué has tardado tanto en llamarme?, pensaba que ya no me querías.


Las cárceles de la vida


Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel, la cifra es larga, no puede ser de la lista del colegio.

_ Abuelo ¿qué es un reloj?

_ Un reloj es la cárcel del tiempo, te apresa en sus saetas y ya no puedes salir.

Veo las cicatrices de sus manos.

_ ¿Y esos números?

_ Todos somos números, desde que nacemos, en el colegio, en el ejército, en la empresa, en la cárcel, en la cola del paro. Este es el último, el del nicho.

_ ¿Nicho? ¿Qué es?

_ La cárcel del cuerpo, estoy llegando al final de la escalera.

_ Pero estás subiendo o bajando.

_ Bajando, si subiera sería la cárcel del alma.








La sirena justo antes de despertar

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Los marco y resulta que empieza a sonarle un hombro. Se lo disloca,¡cruej! La cabeza del húmero se le queda junto a la oreja, como un teléfono por el que escucho mi voz lejana. Y entonces me responde, con tono de contestador:"Son las seis en punto de la mañana, gracias por utilizar nuestro servicio despertador". Intento hablarle, pero se lo coloca en su sitio y sigue caminando por el embarcadero como si fuese una top sobre una pasarela. Al llegar al borde se tira al agua y se despide con la cola. Igual que lo hacen las ballenas.

Sanguinem atramentum

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Aparecen y desaparecen cada cierto tiempo, coincidiendo con los latidos de su corazón, junto a logaritmos, integrales y funciones cuadráticas. Matemáticos de todo el mundo, liderados por su padre, examinan a diario las ecuaciones que aparecen en su piel y que no consiguen descifrar ni mediante los cálculos más complejos. Durante horas, proponen nuevos axiomas, plantean cientos de teoremas y discuten sobre la notación empleada.

La niña, ajena a los significados de las incógnitas que plantea su cuerpo, se queda callada en un rincón, esperando pacientemente el momento en que alguien consiga resolverla.

Ramón

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Me doy cuenta de que es un teléfono y le miro a la cara. Lo reconozco, es el hombre de la foto, el del Alzheimer ese, el que lleva desaparecido varios días. Le convenzo para que me acompaña a mi casa. Está hambriento y se come las sobras del arroz de esta mañana. Aunque no se parece en nada a mi Ramón, que en paz descanse, me gusta ver de nuevo a un hombre sentado a la mesa. Decido quedármelo y llamarlo también Ramón. Total, para el caso que me hacía el otro... A ver cuánto me dura éste.

6 comentarios:

Javier Valls Borja dijo...

De los tuyos, me quedo con "Memoria fotográfica", es muy bueno (en cambio, tú, eres malísimo, jajajaaa...)

De los otros tres, me quedo con "Ramón", sin dudarlo. El primero me parece absurdo e insustancial, y el segundo, mucha palabrería, pa ná.

Un truco para leer los relatos que no se ven bien es seleccionar el taxto como si fuera para copiar y pegar, y voilà!

La profecía del silencio dijo...

Yo también me quedo con Ramón, opino lo mismo que tú de los otros dos y no comprendo como han llegado a la final, pero bueno eso ya lo hemos hablado otras veces. De los míos prefiero Cárceles de la vida y en cuanto a tu truco lo he probado y ná de ná.
Gracias por pasar por aquí y dejar huella.
Por cierto tú también eres muy malo, pérfido diría yo, jijiji.

Javier Valls Borja dijo...

Que sí, hombre... Pones el cursor al principio del texto, pinchas y, sin soltar, arrastras el ratón hasta el final del texto, y entonces sueltas el botón. El texto queda resaltado y perfectamente legible.

El pérfido, jajajaaaa...

La profecía del silencio dijo...

He conseguido cambiarle el color jajajajjaa peasho de informático estoy hecho. Así se queda. Me gusta el de "Ramón" sobre todo cuando dice: "Decido quedármelo y llamarlo también Ramón. Total para el caso que me hacía el otro...

Y de los otros cambios, prueba superada.

Myriam Luna dijo...

Memoria fotográfica es muy bueno jaja. Todo lo que se puede expresar en tan pocas líneas. Lo cuentas todo.

De los ganadores sin duda alguna me quedo con el de Ramón.

La profecía del silencio dijo...

Gracias Myriam por tus palabras, precisamente ayer un amigo me decía que "Memoria fotográfica" le parecía el inicio de un relato más amplio. Bueno las dos opiniones son correctas, puede ya estar contado todo y puede empezar ahí una narración extensa con muchos ingredientes.