martes, 2 de julio de 2013

El encuentro fin del capítulo I




Así continua el capítulo I de mi nueva novela Judith y Holofernes.

Ya está completo.
Aquí podéis adquirir la obra si os parece.

El encuentro

Una rosa en el ojal de la chaqueta brillaba y daba un toque carmesí sobre el azul cobalto de su traje, Holofernes, entró al local vestido del modo que habían acordado y a la hora que habían convenido. Sus ojos tardaron pocos segundos en acostumbrarse a la penumbra del recinto y una vez conseguido el enfoque correcto, buscó a una chica alta, de larga melena rubia, vestida con traje blanco y con una orquídea en el escote. La buscó sin lograr encontrarla, había una sola mujer rubia en el local, era muy alta, pero con el pelo recogido y ataviada con chaqueta y pantalón de cuero negro, como si de una motorista se tratara, ésa no era ella, Judith no estaba. Empezó a pensar que todo fue un engaño, un sueño, comenzó a presentir que ella ya no vendría.
Pasó el tiempo, los segundos dolían y los minutos caían como losas que sentenciaban su fracaso, como toneladas de reproches que manifestaban su ingenuidad. Se sentía ridículo luciendo una flor roja en el ojal en aquel sitio, en aquellos tiempos. Rosa de fuego que ardía de rabia y de vergüenza, tan cercana a su corazón, tan lejos de su cerebro. Empezó a pensar en que quizá fuera el momento oportuno de retirarse, una retirada a tiempo suele ser una victoria.
- Me voy a ir yendo ya- pensó dando un sorbo a su bebida intacta, era una frase utilizada para advertir que se iba, aunque no era todavía inminente su marcha. Decisión tomada y postergada.
- Me voy a ir yendo- murmuró para sí mismo consultando por enésima ocasión su reloj y sabiendo que sí, que había decidido irse pero que se daba un pequeño margen, aún.
- Me voy a ir- pensó, pensando que le quedaban pocos segundos para pensarlo mejor.
- Me voy- pronunció las dos palabras mientras dejaba un billete sobre la barra, esa sí era la frase definitiva, el reconocimiento del error y el inicio de la retirada.
Caminando hacia la puerta, arrancó de cuajo, con la furia decepcionada del enamorado plantado, la rosa de su solapa y, no había alcanzado la calle todavía cuando la motorista alta y rubia se cruzó en su camino convirtiéndose en un obstáculo e impidiéndole continuar avanzando.
Con un gesto rápido y certero, la mujer, liberó su melena del objeto punzante que la mantenía recogida en un rodete; las guedejas rubias flotaron sobre su rostro mientras decía...
- ¿Eres Holofernes verdad? Yo soy Judith.
Se quedó sin habla, no era una chica guapa quien le hablaba, era una mujer preciosa la que estaba frente a él, decía ser Judith aunque no llevaba la indumentaria acordada. La miraba atónito sin apenas pestañear y una sonrisa comenzaba a atenuar la dureza anterior de su rostro.
- Disculpa, no estoy vestida como te dije que vendría, no me atreví a salir de casa con un vestido blanco y una orquídea en el escote, me dio vergüenza.
Seguía sin poder hablar, todavía albergaba dudas, pero tenía que ser ella, si no lo fuera no podía tener aquella información.
- Me alegro de que la timidez me venciera y me obligara a cambiar mi vestimenta; de este modo he podido observarte durante unos minutos con tranquilidad, es peligroso contactar con personas desconocidas a través de la red, ¿sabes? Ahora pienso que ha merecido la pena venir.
- ¿Creías que era un psicópata?- consiguió por fin hablar cuando una leve indignación sucedió a la sorpresa.
Judith respiró hondo, llenó de aire sus pulmones y sus ampulosos senos hicieron lo propio con su escote, luego espiró y exhibió una encantadora sonrisa que realzaba su natural belleza, aquel gesto seductor fue toda su respuesta.
- Tal vez lo sea, un psicópata, un pervertido o incluso ambas cosas.
- No me lo pareces, no cumples con el perfil, así pues, correré el riesgo.
Pasaron juntos una tarde muy agradable haciendo añicos el famoso mito de que lo que mal empieza mal acaba. En primer lugar hablaron de sus respectivos trabajos, él era empleado de una empresa de seguridad privada.
- ¿Segurata?- preguntó ella sorprendida.
- No me lo digas, puedo adivinarlo, no cumplo con el perfil. Quizá vuelvas a plantearte la situación y me veas como un psicópata.
- Pues no, la verdad es que no cumples con el perfil de segurata.
- Preferiría que me consideraras vigilante de seguridad.
Ella trabajaba en la biblioteca municipal.
- ¿Librera?
- ¿Tampoco yo me ciño al perfil establecido?- interrogó tras su encantadora sonrisa.
- No sé, hubiera apostado por cualquier otra profesión, no pareces librera.
- Preferiría que me consideraras bibliotecaria.
Después avanzaron en el más resbaladizo terreno de su intimidad y hablaron sin ambages de su actual situación sentimental.
- ¿Tienes novio?
- No, estoy sola y libre como un pájaro, he conocido a varios hombres pero todos buscan lo mismo en mí.
- No me digas más, ya sé qué buscan en ti, te quieren por tu dinero- bromeó Holofernes al tiempo que con sus manos dibujaba en el aire una silueta de mujer que se adaptaba a la perfección con la perfección de las curvas de la joven.
- Exacto, lo has acertado- dijo entre risas Judith-. Y tú ¿tienes novia?
- No, estoy solo y libre como un taxi, me he enamorado un par de veces pero no eran las personas adecuadas, cuando descubrieron que carecía por completo de fortuna se marcharon, así que... borrón y cuenta nueva.
Algunas copas y muchas confesiones más tarde, él la acompañó a su casa, fue muy larga la despedida en el portal, durante mucho tiempo se abrazaron, se besaron, se acariciaron como dos adolescentes enamorados, incendiados de pasión a duras penas reprimida. Su primera cita casi terminó en el lecho, prendados, embriagados, al borde del acantilado del amor y su inherente locura de lujuria, se quedaron.
Cuando por fin se separaron parecía como si se conocieran de toda la vida y sin embargo seguían siendo Judith y Holofernes, no conocían sus verdaderos nombres y era ese detalle lo que menos les importaba en aquellos instantes. Esa noche apenas pudieron dormir, quemado el uno por el recuerdo y el hechizo y la ausencia y la necesidad del otro, y el otro incendiado por el recuerdo y el hechizo y la ausencia y la necesidad del uno.
Al día siguiente él dedicó una canción en el programa de radio favorito de ella junto con un mensaje personal.
Judith, quiero ser tu Holofernes.
El rostro de Judith se iluminó con la preciosa sonrisa que acentuaba su hermosura, mientras sonaban los primeros acordes de una antigua canción, “Morir de amor”, empezando entonces, lo que hoy acaba de acabar para siempre.




lunes, 1 de julio de 2013

Ángel de ayer


Hoy, un año más, lloro letras en mi particular regalo de cumpleaños a quien no cumplirá años nunca más.


No tengo tus dulces ojos azules, pero si tu cabello ondulado que poco a poco se me va pintando, como a ti, de color gris perla. No poseo la virtud de tus silencios largos y sabios, al contrario, no paro de hablar incluso aunque no tenga nada que decir. Y a pesar de todo nos parecemos tanto que cada día soy menos yo para ser cada vez más tú y muy orgulloso que me siento. Feliz cumpleaños ÁNGEL del CIELO.

(Dedicado a Mariano Utrillas Novella por su 86 cumpleaños que hubiera sido el día 30 de junio)



Ángel de ayer





Hoy es otra vez hoy,

ya ha pasado de largo otro año, largo.

Derrama un ángel tu imagen y naces

sobre el papel amarillento y húmedo de la nostalgia.

Ángel añorando primavera,

llorando hojas de antaño,

lamentando otoños amarillos en el dulce, gris recuerdo.

Derrama un ángel tus verdades,

palabras azules jamás pronunciadas por tus ojos.

Derramas tu voz, susurras lágrimas al viento,

brisa de verano que arrastra las hojas de otoño

amontonando recuerdos al sol del invierno.

Canciones de papel como barcos que, el Cierzo,

en vez de mostrar arroja al olvido,

sol que despierta sin pretender molestarte

sin poder despertarte de tu sueño

desvelado sin descanso, rebelados,

tus latidos soñados.

Mis temores de lluvia besan tu tierra,

noche fría, eterna sin luna ni estrellas,

verano gélido sin primavera,

nube que derrama tu gota en mi gota

y la paciencia que se me agota esperando tu voz,

buscando tu esencia, tu presencia,

dibujando tu existencia ceñida de ausencia.

Le soplo esperanzas al latido de tu corazón

y tus velas

hinchadas por los vientos de tus entrañas

se rasgan en noches de mármol sin luna ni estrellas.

A tus pies un poema, otros versos efímeros,

dolidos, sentidos, roncados, mecidos por el viento…

Nada es eterno, nada,

ni tu recuerdo, ni tu letra derramada del alma.

Me lates un solitario 30 de junio

y ya van veintiún otoños sin primavera,

veintiuno en el trece,

¿Qué te parece

las balas que nos dispara la vida?

Por la espalda,

donde todo se acaba

donde nada perdura

horizonte de plata donde acaba tu poesía.

Hoy me lates a borbotones

Ayer derramas tus verdades y me naces…

Mañana derramas, lates, naces…

Hoy, ayer, mañana, siempre, naces… felicidades.

miércoles, 26 de junio de 2013

El encuentro



http://www.amazon.es/s?_encoding=UTF8&field-author=Angel%20Utrillas%20Novella&search-alias=stripbooks




CAPÍTULO I: El encuentro


Reflexión de Judith




Siempre que me miro en el espejo me encuentro horrible y eso a pesar de ser una mujer todavía joven y bastante agraciada o, quizá sea ése el motivo, precisamente por ser atractiva quiero además parecerlo en exceso y siempre me encuentro fallos, mi pelo no está bien, he dormido poco y se acentúan mis ojeras, me ha salido un grano por culpa del chocolate ingerido ayer o he tomado en exceso el sol y mi rostro está quemado y colorado. El espejo nunca me devuelve la imagen perfecta que yo quisiera ver o tan sólo la correcta que debería aparecer.

Hoy además, esta sensación se agrava y se multiplica, me encuentro incómoda en este vestido, no me sienta bien, no hace justicia a las curvas de mi figura, por no mencionar la flor en el escote, me da un aspecto demasiado agresivo, demasiado ostentoso, demasiado... florido, me encuentro como si llevara puesto el cartel de libre, “estoy sola y busco novio”. Creo que me voy a cambiar de ropa y con esa idea en mi cabeza o con la decisión ya tomada en el subconsciente, regreso a mi habitación.

Siempre que abro el armario me da la sensación de que debo renovar el vestuario, nunca sé qué ponerme y en realidad tengo todo el espacio ocupado. Elijo lo de siempre, lo que inconscientemente sabía que acabaría por ponerme, en todas mis citas acabo vistiendo con lo mismo, al menos con esta ropa iré cómoda, pero queda pendiente la inminente actualización de mi vestuario.

Aunque bien pensado quizá mi incomodidad la produzca el hecho de tener, una vez más, una cita a ciegas obtenida de un Chat en la red. Muchos amigos y sobre todo familiares, me han prevenido y advertido en múltiples ocasiones sobre los peligros de estas citas, me han contado miles de sucesos en los cuales jóvenes imprudentes han sido atacadas, robadas, violadas o incluso asesinadas por contactar con desconocidos en el ciberespacio, de todos modos yo lo he hecho otras veces, a quedar con desconocidos me refiero, y no me ha pasado nada malo, al contrario, he conocido gente encantadora aunque luego no han cuajado como pareja estable en mi vida. Supongo que mi nombre de guerra un poco... sugerente, “Judith”, junto con mi físico un tanto… atrayente, consiguen que los hombres me vean como una adicta al sexo o una ninfómana insaciable, alguien válida, incluso perfecta para las escenas de cama, y no obstante alejada de cualquier sentimiento cercano al amor.

Espero que no sea el caso de la cita que he concertado para hoy, con este nuevo amigo virtual llevo bastante tiempo hablando, casi a diario, en la red, la verdad es que estoy muy ilusionada, me parece un hombre inteligente y sensible y lo que no se puede negar es su cultura y su originalidad, enseguida asoció mi nombre al suceso histórico de Judith y Holofernes, muy pronto se ofreció a ser mi Holofernes y eso es la primera vez que ocurría, hasta ese instante nadie había hecho ningún comentario sobre el nombre elegido para mis relaciones cibernéticas y que, desde luego, no fue decidido al azar.

¿Pero qué estoy haciendo? Me estoy haciendo ilusiones y me fabrico imágenes y ni siquiera sé con seguridad que se trate de un hombre, ¿quién me garantiza que su nombre, como el mío, no es inventado? De hecho lo es, claro, es imposible que se llame Holofernes, pero me refiero a que quizá no es lo que dice ser. Debo dejarme de tontas sospechas y alejar pensamientos que a ninguna conclusión satisfactoria me van a llevar.

Estoy a punto de salir de casa, estoy nerviosa, quizá me he ilusionado en exceso con esta cita, espero encontrarme con un Adonis inteligente, culto y agradable que se enamore de mí y tal vez me aguarde un Cuasimodo psicópata que sólo quiere ultrajarme y asesinarme. De cualquier modo ya he decidido ir al lugar convenido a la hora acordada, quien no se arriesga no gana, la suerte está echada, ojala al final del día no se haya derribado de un tímido soplo, mi castillo de naipes.

Continuará.......
Aquí puedes adquirir Judith y Holofernes en formato Kindel por 1 Euro y en formato clásico por 5 Euros.
También El último secreto del Titanic y Recuerdos de lluvia y Cierzo, dos de mis anteriores novelas.

http://www.amazon.es/s?_encoding=UTF8&field-author=Angel%20Utrillas%20Novella&search-alias=stripbooks



lunes, 24 de junio de 2013

Introducción de Judith y Holofernes





Así empieza mi última novela, Judith y Holofernes.
Descárgala (para kindle) por un euro o consiguela en papel por 4,93.
https://www.amazon.es/dp/B00D1FNAHG



                                             INTRODUCCIÓN



Era una mujer hebrea, viuda y sobre todo muy, muy hermosa, su rostro era de bellas facciones, su estirpe de alta educación y enorme piedad. Nunca nadie se le oponía ni estaba contra ella. Habitualmente vestía con hábito de penitencia y muchas veces estaba en ayuno. Su difunto marido le había dejado mucho dinero.

En plena guerra de Israel contra el ejército babilónico, el general asirio Holofernes se halla con sus tropas asediando la ciudad de Betulia. La bella Judith se ofrece para salvar a su pueblo, marcha hacia el campamento asirio fingiendo ser una traidora a su sangre, con la excusa de informar a los sitiadores. Pronto consigue, con su belleza, atraer a Holofernes quien le invita a un banquete a su tienda, la mujer hebrea consigue que el general asirio se emborrache y cuando finalmente cae dormido empuña una espada y lo decapita.

Estos fueron todos los datos que, de manera apresurada, consiguió reunir en una visita rápida a una página de Internet sobre la figura de Judith, de inmediato cerró la pestaña y de nuevo recuperó la conexión con el Chat.

- Estimada Judith, quiero ser tu Holofernes- escribió, y entre tanto recibía respuesta, abrió otra página de historia religiosa, para tratar de obtener más información sobre la mítica mujer y pudo leer:

Quedaron en la tienda sólo Judit y Holofernes, desplomado sobre su lecho y rezumando vino (Judit 13,2) Avanzó, después, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tomó de allí su cimitarra, y acercándose al lecho, agarró la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: ¡Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento! Y con todas sus fuerzas, le descargó dos golpes sobre el cuello y le cortó la cabeza (Judit 13,6-8)

- Te recuerdo que no me conoces personalmente, para poder ser mi Holofernes tendrías que verme y quedar cautivado y embriagado por mi belleza- la respuesta de la mujer que estaba al otro lado de la tecnología había llegado y él se apresuró a añadir.

- Quiero conocerte, ya me ha cautivado tu encanto a través de la red, seguro que cuando te vea quedaré embriagado por tus atractivos físicos.

- O a lo mejor no, tal vez sea fea y antipática.

- Seguro que eres preciosa, haciéndote llamar Judith tus características son claras, eres muy hermosa, de bellas facciones y de alta educación- escribió parafraseando sus lecturas de las páginas recientemente visitadas-. ¿Cuándo podemos vernos?

Concertaron una cita, los dos lo estaban deseando y, convinieron verse y conocerse a lo largo del fin de semana más cercano.

jueves, 20 de junio de 2013

Somos una Isla.



  Somos una Isla perdida y anónima en medio del océano de la literatura. ¡Qué digo Isla! ¡Qué va, qué va! Somos cinco náufragos: Mamen Manzano, Luis Renedo, Vicente Vázquez, Juan Escudero y Ángel Utrillas; cinco escritores desconocidos, valga la redundancia, cinco supervivientes perdidos en una pequeña Isla en medio del océano de la literatura.

Lo cierto es que no estamos mal en esta Isla, no nadamos en la abundancia, lo hacemos en las aguas saladas que nos rodean, tenemos todo lo necesario para sobrevivir, agua, comida, un techo donde cobijarnos de las terribles tormentas que abaten la zona…
Hemos bautizado a nuestra diminuta isla con el nombre de Trilce y aunque nos encontramos en ella tan a gustito como pez en el agua, queremos salir de aquí, queremos abandonar el más estricto anonimato y saltar a un firmamento de aceptación y aplauso.
Tenemos una herramienta que nos puede ayudar mucho, en la Isla, en Trilce Isla Literaria, tenemos un viejo y oxidado faro. Todavía no sabemos muy bien cómo funciona pero, no lo duden queridos marineros, estamos en ello, ajustaremos su maquinaria, limpiaremos sus vidrios, sustituiremos su anticuada y fundida bombilla por una nueva de bajo consumo y pronto conseguiremos que luzca.
En el viejo faro de ladrillos desconchados y vetustas herrumbres rojizas formadas por la persistente acción del aire henchido de humedad y de sal, lucen, en azul cobalto unas letras escritas con pulcra caligrafía, apenas media docena de palabras que nos recuerdan que no estamos solos en este mundanal paraíso: “Javier Valls Borja construyó este faro”.
Es cierto, Javier lo construyó y le estamos agradecidos por dotarnos de nuestra herramienta básica, de ahora en adelante, nosotros lo encenderemos todos los ocasos. En unas ocasiones la luz la emitirá nuestro blog, en otras los destellos partirán de nuestro grupo de Facebook, algunas noches la oscuridad será incendiada con nuestros cafés literarios y una vez a la semana encenderemos el faro con nuestro programa de radio. Algunas otras ráfagas procederán de nuestros libros, de nuestra revista, de nuestro audio libro…
Y todo esto, acompañado por nuestros cantos de sirena en forma de cuentos, versos y narraciones, lo realizaremos, lo encenderemos, lo diseñaremos, para atraer a marineros amigos, a marineros lectores que avisten nuestras letras resplandecientes desde sus bajeles y nos rescaten, nos saquen del anonimato de nuestra Isla, de nuestra modesta Trilce y nos guíen a un nuevo mundo.
Esta tarde de un jueves de junio vamos a realizar una prueba, ¡qué nervios! Tras esta pequeña encuesta puliremos defectos, haremos acopio de esfuerzos y a pesar de la cercanía estival (ya saben que en verano anochece más tarde y tal vez nuestras señales luminosas se vean menos) pronto procederemos a nuestra gran luminaria, emplazados quedan ya para el día TRILCE de septiembre del año dos mil TRILCE, fecha en la que prenderemos y celebraremos nuestra presentación oficial, (ya enviaremos destellos detallando lugar, horario, detalles destellando el elenco de artistas participantes)
Por el momento, esta tarde el viejo faro empezará a brillar, tal vez al principio su luz sea difusa, amarillo confusión, ámbar intermitente, sin embargo pronto lucirá en todo su esplendor y su luz será el punto de referencia en el horizonte para todos los marineros de este piélago misterioso.
Así somos por el momento, cinco náufragos con anhelos de dejar de serlo, un faro a punto de iluminarse, y Trilce, nuestra Isla Literaria.











jueves, 13 de junio de 2013


     
              JUDITH y HOLOFERNES
              Última novela de Ángel Utrillas

http://www.amazon.es/s?_encoding=UTF8&field-author=%C3%81ngel%20Utrillas%20Novella&search-alias=stripbooks


Se conocieron virtualmente en un chat de internet. Se citaron a ciegas. Iniciaron una relación apasionada. Nunca supieron sus verdaderos nombres, siempre fueron Judith y Holofernes. Dicen que del amor al odio solo hay un paso, entre Eros y Tánatos apenas una débil frontera que es muy fácil cruzar. No te pierdas esta aventura y ten cuidado, nunca se sabe quien hay detrás de un nick en un chat.




En Amazon, además de mis últimos libros "Recuerdos de lluvia y Cierzo" y "El último secreto del Titanic" tenéis mi nueva novela publicada, "Judith y Holofernes" a un precio increíble. 1 euro en formato Kindle, 5 euros en edición clásica.
Consíguelas en este enlace.
http://www.amazon.es/s?_encoding=UTF8&field-author=%C3%81ngel%20Utrillas%20Novella&search-alias=stripbooks









 

martes, 4 de junio de 2013

La casita de chocolate


    Érase una vez un pueblo pequeño en extensión pero inmenso en belleza y corazón. Tan antiguo es, que se llama Ateca (del árabe Atiqa, Antigua). Allí vivían Jorge y Pilar, dos hermanos que como otros habitantes de Ateca encontraron trabajo en “la casita de chocolate”, porque Ateca, Huesitos y chocolate, son sinónimos, no en vano, allí, se fabrican nuestros famosos Huesitos, las chocolatinas Tokke los caramelos Respiral…
En 1862 fundó la familia Hueso su fábrica, 150 años de dulce historia, que se dice pronto. Pilar y Jorge empezaron a trabajar allí en el 75, justo cuando don Paco Unzurrunzaga (dueño de “la casita” desde 1950) tuvo la idea de crear “Los Huesitos”. Los dos hermanos llevan allí toda la vida, ahora tienen 59 y 57 años respectivamente.

Jorge y Pilar son ejemplares de una especie en peligro de extinción, trabajadores de clase media, con un puesto fijo y un salario digno; eran felices en “la casita de chocolate”, en una empresa familiar donde no había conflictos sino todo lo contrario, no podían imaginar que su mundo, de repente, un mal día se derrumbaría.

La bruja, disfrazada de empresario americano, acechaba en el bosque oscuro de los negocios internacionales y así, en diciembre de 2010, la empresa estadounidense Kraft Foods compró la planta y después pasó a llamarse Mondelez International. Mondelez es líder en snacks y factura unos 600 millones de euros solo en España. Entre sus marcas están Milka, Suchard, Oreo, Philadelphia, Toblerone, Fontaneda... La empresa tiene unos 1.900 trabajadores en España en siete plantas, en Ateca son más de 100 empleados, 100 familias en un pueblo de 2000 habitantes.
- Hola, pequeñines-dijo la bruja nada más llegar-, ¿quién os ha traído? Entrad y quedaos conmigo, no os haré ningún daño-. Y, cogiéndolos de la mano, los introdujo en la casita, donde había servida una apetitosa comida.
Pasaron dos años y llegó un mal día en el que un directivo que en su puñetera vida había visito Ateca, vio en su ordenador que el dedito de Gretel no estaba lo suficientemente gordo como para comérsela, que no ganaban tanto dinero como antes. No pierden pero no ganan como antes. Entonces envía a uno de sus secuaces con un mensaje claro y conciso. Se cierra la planta, Los Huesitos nos los llevamos a Polonia.
No quieren negociar, ni ERE, ni prejubilaciones, ni ajuste de salarios, nada, las razones del cierre, que la bruja califica de irreversible, no son económicas, sino de organización, buscan mano de obra más barata, diversificar sus productos en otras delegaciones y disminuir costes. Cien parados por un cierre injustificado, la bruja no solo quiere cambiar la historia de la comarca, también pretende cerrar el pueblo.
El gato negro de la bruja justifica el cierre maullando que se trata de “una medida coyuntural para un problema estructural”. ¡Bonita palabrería felina! Cuidado con las coyunturas, gatito, coyunturas, además de ser “circunstancias que influyen en una decisión importante”, también son articulaciones móviles que unen un Huesito con otro Huesito.
Nuevo maullido del taimado felino: “La fábrica es inviable, en Polonia se puede producir siete veces más que en Ateca, la producción cayó un 8% en 2012 y menguará un 21% en este año. Los negocios no tienen corazón.
Mira, minino, tú eres el que carece por completo de corazón, como te lleves los Huesitos a Polonia todas las toneladas que fabriques te las vas a comer tú, tendrás la panza muy llena a lo largo de tus siete vidas.
- El otro día, viendo el derrumbe de la fábrica de Bangladesh en la que se fabrica la ropa que se vende aquí- añade Pilar con tristeza-, me planteaba comprar productos de nuestro país. El Huesito es de aquí, hemos crecido con él y se lo llevan a Polonia.
La bruja avara ha decidido cerrar otra de sus fábricas en España, la de Sevilla, especializada en la producción del café Saimaza, 45 despidos más. En teoría mantendrá el resto de sus fábricas españolas, pero también en teoría iba a mantener estas dos que cierra. Recordemos que en este caso concreto el cierre no es inducido por una quiebra.
- ¡Ahora sí que estamos perdidos!- dice sollozando Pilar.
- No llores- intenta consolarla el hermano-, y no te aflijas, que yo me las arreglaré para salir del paso.
Fueron sembrando de migas de pan el trayecto para encontrar el camino de regreso a la situación inicial. Las arrojaron por Twitter, por FB, por diversos blogs…
http://lejosdeltiempo.wordpress.com/2013/05/06/huesitos-ateca-la-especulacion-capitalista-y-la-verdadera-democracia/
Parece que han conseguido que la bruja aplace la ejecución de su decisión pero no es suficiente, hay que esperar a que la bruja se descuide, que se acerque al horno y entonces, darle un buen empujón para que caiga dentro, cerrar a cal y canto la puerta y poner el termostato a 300 grados por lo menos.
Espero que pronto a los empleados de la fábrica de Huesitos y a todo el pueblo de Ateca se les acaben las penas, y que en adelante vivan de nuevo felices. Y colorín colorado, este cuento todavía no se ha acabado. Ayúdanos a salvar nuestros Huesitos.

El sábado día 8 de junio estaré en la Feria del Libro de Madrid en la caseta 134 de 19 a 21h. Firmaré mis dos últimos libros Recuerdos de lluvia y Cierzo y El último secreto del Titanic y, por cada ejemplar firmado regalaré un Huesito.