Tres microrelatos: Las prisas no son buenas; El tesoro del pirata;
y el que da título a esta entrada
¿Larra o Mota?
Las prisas no
son buenas
A la cola, como
todo el mundo- dijo corriendo por la escalera para impedir que los recién
llegados entraran los primeros.
Tal era su ofuscación que tropezó en el escalón, parecía haber crecido
tras el cambio de hora invernal, perdió el equilibrio... afortunadamente anduvo
lista, sacó la mano del bolsillo con habilidad y apoyándola en el último
peldaño, salvó sus dientes del choque inminente.
El profesor de ciencias, espectador del efecto de la ley de la gravedad,
se acercó y la ayudó a incorporarse.
- Se ha hecho daño.
- No- adujo viéndose abrazada por el Adonis de ciencias-, he tenido
suerte, además ya no tengo prisa.
El tesoro del
pirata.
A la cola, como todo el mundo- gritó el corsario blandiendo el sable de abordaje y protegiendo el botín-, habrá para todos, tened paciencia. El que se cuele será pasto de los tiburones.
El grumete aguardó resignado su turno, estaba escrito, era el último de
la fila. Se acercaba el momento, apenas dos marineros le separaban del capitán,
del tesoro merecido, entonces vio desesperado como el contramaestre daba la
última onza a quien le precedía.
El chocolate engorda- dijo su
superior para consolarlo cuando las lágrimas desbordaron sus ojos.
Sí- balbuceó entre sollozos-, pero
sustituye a otros placeres.
Ningún pirata de la tripulación durmió tranquilo aquella noche.
¿Larra o Mota?
- A la cola,
como todo el mundo.
-
Señorita, ¿sabe usted quien soy yo?
-
Un gilipollas que quiere colarse.
-
Está usted arriesgando su empleo.
-
No me diga, qué original. Cómo diría Mota, “vuelva usted mañana”.
-
Esa frase es de Larra, ¡llame al encargado!
-
Sí, lo llamaré, verá como es de Mota, y aprovecharé para que me releve, es hora
del almuerzo.
-
Señor director ¿ya está aquí?- interrogó nervioso el encargado-, le esperábamos
esta tarde.
La empleada, dándose por desempleada, recogió sus pertenencias, alzando
su mirada digna y serena, calculó una hora de espera para llegar a su
ventanilla por el lado de fuera y poder apuntarse al paro.
7 comentarios:
¡Lo que dan de sí una frase, aparentemente inocente, y la mala uva de un escritor, aparentemente bienintencionado!
Anda, anda, mi onza pa ti, jajajaaa...
Tienes toda la razón Javier, como dice un amigo mío: no le cuentes nada a un escritor o podrás ser escrito.
Y añado yo, si este tiene un pelín de mala uva una frase inocente puede derivar en onza, en choque-flechazo con el profe de turno o incluso en Larra.
Me quedo con tu onza que soy muy laminero.
Vuelva usted mañana. Larra.
Señor Director: "Usted no conoce la historia de España (Valle Inclán)"
Me ha gustado mucho el de ¿Larra o Mota?. Realmente la pobre chica no podía adivinar esa mañana al levantarse con quien se iba a topar en el momento más inoportuno (cuando la mala uva llega).
El del choque entre la alumna con prisas y el profesor de ciencias... desde mi punto de vista, el microrelato termina quizá en el punto que sería más interesante para empezar...
Un saludo y buen ingenio como siempre.
Gerardo
Bueno Miguel la que no conoce, no la historia sino la obra literaria, es la empleada que confunde el "Vuelva usted mañana" con el "Hoy no maaaañana" que ese sí es de José Mota.
Un abrazo.
Gerardo, la chica no podía sospechar que iba a tener tal grado de mala suerte, o de mala uva su superior.
El del choque, es que las prisas no son buenas y además en cien palabras no cabía más historia pero sí, quizá lo más interesante es lo que queda por contar, aunque cada cual puede imaginar la continuación y el final que desee.
Un abrazo.
Lo decía por la tragedia que representa ese vuelva usted mañana. La frase acertada, la incultura de la secretaria también y, sobre todo, algo que dejas entrever quizás sin sospecharlo, y es esa trágica España de charanga y pandereta.
El director imbécil que pretende colarse con su presunción, la secretaria que no diferencia, o tal vez desconoce, a Larra Ahí añado la frase de Valle Inclán. La trágica historia española: incultura, prepotencia, etc.
Muy acertada la sorpresa de la secretaria.
Saludos
Miguel
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